Desde 2020 puedes portar tu crédito hipotecario a otro banco sin alzar la hipoteca ni volver a pagar todos los costos de un crédito nuevo. Pero portar no es lo único que existe: si lo que necesitas es más plata, sumar otras deudas o cambiar el plazo de forma drástica, la portabilidad no te va a alcanzar. Ahí entra el refinanciamiento total, un crédito hipotecario nuevo de verdad, con sus propios costos y su propia evaluación.
Portabilidad y refinanciamiento total no resuelven lo mismo
| Qué cambia | Portabilidad | Refinanciamiento total |
|---|---|---|
| Monto del crédito | Se traslada el saldo que debes hoy | Puedes ampliarlo |
| Garantía hipotecaria | Se traspasa al nuevo banco sin alzarla | Normalmente se alza y se constituye una nueva |
| Otras deudas | No se suman | Se pueden consolidar en el mismo crédito |
| Evaluación | Sobre el saldo que ya tienes | Como un cliente nuevo, desde cero |
| Costo aproximado (crédito de 1.000 UF) | Cerca de $280.000, frente a unos $700.000 antes de la ley | Costos completos de un crédito hipotecario nuevo |
Señales de que necesitas cambiar todo el crédito, no solo portarlo
- Quieres un monto mayor al que debes hoy. La portabilidad traslada el saldo que ya tienes, no lo aumenta. Si necesitas plata extra para remodelar o para otra propiedad, eso es un crédito nuevo.
- Buscas consolidar tarjetas o créditos de consumo en la hipoteca. Solo el refinanciamiento total permite sumar otras deudas al mismo crédito hipotecario.
- Tu capacidad de pago cambió de forma significativa. Si tu renta bajó y necesitas alargar bastante el plazo, o si subió y quieres acortarlo, conviene evaluar un crédito nuevo con esa cuota como punto de partida.
- La propiedad cambió de valor. Si la tasación actual es mucho mayor a la original, un refinanciamiento total te permite usar ese mayor valor como garantía para un monto más alto.
- Solo buscas mejor tasa, sin tocar el resto. Si tu situación no cambió y lo único que quieres es una tasa más baja con el mismo saldo, la portabilidad sigue siendo la opción más rápida y barata.
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Costos y plazos reales de cada camino
Con la portabilidad, el nuevo banco pide a tu banco actual un certificado de liquidación con el detalle de tu deuda, te evalúa y te entrega una oferta estandarizada para comparar contra tu crédito vigente. Según el Ministerio de Vivienda, el cambio de entidad toma alrededor de 30 días.
En costos, el ahorro es real: para un crédito hipotecario de 1.000 UF (cerca de $40,9 millones con la UF de septiembre de 2026), la portabilidad reduce el gasto de un promedio de $700.000 a $280.000, principalmente porque no necesitas alzar y reconstituir la hipoteca ante notaría y Conservador de Bienes Raíces.
El refinanciamiento total no tiene ese descuento porque es, en la práctica, un crédito nuevo: tasación, estudio de títulos, gastos notariales y de inscripción completos, además de una eventual comisión de prepago sobre el crédito original si el contrato la contempla. Súmale que la evaluación de riesgo es igual de exigente que la de tu primer crédito hipotecario, no una versión simplificada.
Si trabajas con boleta de honorarios, la evaluación cambia
En la portabilidad, el nuevo banco evalúa si puedes seguir pagando el mismo saldo, con un historial de pago que ya existe. El refinanciamiento total, en cambio, te evalúa como un cliente nuevo: la entidad vuelve a pedir el promedio de boletas de honorarios de los últimos meses, la declaración de renta y, en varios bancos, un historial de cotizaciones más largo que a un trabajador dependiente.
Si tu renta por honorarios bajó en el último año o recién empezaste a emitir boletas de forma regular, un refinanciamiento total puede salir más difícil de aprobar que una portabilidad del mismo crédito. Antes de descartar la portabilidad por buscar más plata, simula primero si tu renta actual califica para el monto ampliado que quieres pedir.
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Antes de decidir
Simula ambos caminos con tu banco actual y con al menos otra institución antes de elegir. Si tu única meta es bajar la tasa con el mismo saldo, la portabilidad te ahorra tiempo y plata. Si necesitas más capital, consolidar deudas o cambiar el plazo de forma significativa, el refinanciamiento total es el que realmente resuelve tu problema, aunque cueste más.