Si tu atraso ya pasó los 20 días, el banco o la casa comercial puede estar cobrándote gastos de cobranza, y cada mes que pasa suma intereses moratorios a tu deuda. Antes de aceptar la primera oferta de repactación, tienes margen para negociar tres variables: quita, plazo y tasa. La diferencia entre exigirlo por escrito y aceptar de palabra puede significar volver a aparecer en DICOM meses después, aunque hayas cumplido tu parte del trato.
Qué pedir en la negociación
No llegues a la llamada del ejecutivo de cobranza sin un guion. Estos son los cinco puntos que puedes poner sobre la mesa, en este orden:
- Quita del gasto de cobranza: pide que se elimine o reduzca el cobro por gestión si te lo aplicaron antes del día 21 de atraso, o si el monto excede la escala máxima que fija la ley según el valor de tu cuota.
- Plazo según tu capacidad real, no la que ofrece el ejecutivo: calcula tu cuota máxima mensual antes de la llamada y llévala escrita. No aceptes la primera propuesta de cuotas.
- Tasa bajo el tope legal: exige que la nueva tasa no supere la Tasa Máxima Convencional vigente para ese tipo de crédito.
- Congelamiento de intereses moratorios desde el día en que empiezas la negociación, no solo desde la fecha de firma del nuevo acuerdo.
- Compromiso de actualizar tu registro: que el acuerdo indique cuándo el acreedor informará que la deuda dejó de estar morosa, no una promesa genérica de “regularización”.
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Qué exigir por escrito antes de firmar
Un acuerdo verbal con el ejecutivo no te protege si después cambian las condiciones. Antes de firmar cualquier repactación, exige que estos cinco puntos queden documentados:
| Elemento | Qué debe quedar escrito | Riesgo si no lo pides |
|---|---|---|
| Nueva tasa | Porcentaje anual exacto y tipo de tasa | Te aplican una distinta a la ofrecida por teléfono |
| Plazo y cuota | Número de cuotas y fecha de cada pago | Cambian el cronograma sin avisarte |
| Gastos de cobranza | Detalle del cobro y tope según la escala legal | Te cobran gestiones que no se hicieron |
| Registro de morosidad | Cuándo se informará que la deuda está al día | Sigues reportado pese a estar pagando |
| Juicio en curso, si existe | Compromiso de pedir la suspensión o el término de la demanda | El juicio sigue avanzando aunque pagues |
Tus derechos frente al acreedor
La Ley del Consumidor es clara en un punto: una repactación debe ser aceptada expresamente por ti. La empresa no puede cambiar por su cuenta los plazos o cobros de tu contrato original solo porque te atrasaste, ni siquiera si la nueva forma de pago parece más beneficiosa para ti.
Con la repactación firmada, la deuda original queda reemplazada por el nuevo plan de pago. Mientras cumplas las nuevas cuotas, no deberías aparecer como moroso por esa deuda, y si sigues reportado pese a pagar al día, tienes motivo para reclamar. Ojo con un punto: si ya existe una demanda, el juicio no se detiene solo. Por eso el acuerdo debe decir por escrito que el acreedor pedirá suspenderlo o terminarlo.
Si el acreedor es un banco o una entidad fiscalizada, el reclamo no solo va al SERNAC: también puedes presentarlo ante la Comisión para el Mercado Financiero, que lo deriva a la entidad y exige respuesta por escrito.
Si negocias con varios acreedores a la vez y ninguno cede, la vía informal deja de ser suficiente. Ahí entra la renegociación de la Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, que a través de la Superir te permite negociar todas tus deudas de forma conjunta, con quitas si los acreedores las aceptan.
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Si trabajas a honorarios, negocia distinto
Si eres independiente y emites boleta de honorarios, tu ingreso varía mes a mes. Eso es un argumento real en la negociación, no una excusa: puedes pedir un plan con cuotas ajustadas a tus meses de menor facturación, respaldado con tus boletas de los últimos seis meses.
Si trabajas como dependiente con renta fija, tu ancla es distinta: negocia que la cuota no supere una fracción manejable de tu renta líquida mensual, no de tu renta bruta, para que el plan sea sostenible y no termines repactando dos veces en el mismo año.
Lleva tu guion escrito a la llamada, pide siempre el documento antes de aceptar nada y guarda copia de cada comunicación. Esa evidencia es la que te protege si el acreedor no cumple lo pactado.