Casi 900 mil jóvenes de entre 18 y 29 años tienen deudas morosas en Chile, según cifras del SERNAC. Muchos padres y parejas creen que dar una tarjeta adicional es solo un gesto de confianza, casi un trámite. Pero en Chile la ley es clara: quien firma el contrato principal responde por cada compra del adicional, sin excepción y sin importar si esa compra fue autorizada o no. Antes de pedir esa segunda tarjeta plástica, conviene entender qué firma realmente el titular.
¿Quién responde por qué en una tarjeta adicional?
| Aspecto | Titular | Adicional |
|---|---|---|
| Firma el contrato con el banco | Sí | No |
| Responde por la deuda ante el banco | Sí, siempre | No, aunque haya gastado |
| Puede bloquear o cancelar la tarjeta del adicional | Sí, cuando quiera | No |
| Aparece en el Boletín Comercial si hay mora | Sí | No, la deuda queda a nombre del titular |
| Ejerce los derechos del adicional sin poder notarial | Sí (Reglamento de la CMF) | Los ejerce el titular por él |
La tabla resume algo que muchos titulares descubren tarde: no existe una responsabilidad compartida real. El adicional usa el cupo, pero el titular carga con toda la deuda frente al banco.
¿Qué revisar antes de dar una tarjeta adicional?
- Cupo compartido: el cupo del adicional no es un cupo nuevo, sale del mismo límite de la tarjeta principal. Cada compra del adicional reduce lo que el titular puede gastar.
- Edad mínima según el banco: no hay una edad única para todo el sistema. Algunas entidades permiten tarjetas adicionales desde los 12 o 14 años bajo la normativa vigente, aunque en la práctica la mayoría las entrega recién con el adicional en la adolescencia y bajo control activo del titular.
- Revisión del estado de cuenta: el detalle mensual muestra qué tarjeta hizo cada compra. Revisarlo, y no solo mirar el monto total a pagar, es la única forma de saber realmente en qué se gastó el cupo.
- Bloqueo inmediato disponible: el titular puede bloquear o eliminar la tarjeta del adicional en cualquier momento, sin dar explicaciones ni pedir autorización de esa persona.
- Cupo diferenciado: varios bancos permiten fijar un límite de gasto más bajo para la tarjeta adicional, distinto del cupo total de la cuenta. Vale la pena pedirlo al momento de solicitarla, no después de un problema.
¿Por qué el titular no se libera de responsabilidad?
El Reglamento sobre Información al Consumidor de Tarjetas de Crédito, que rige a bancos y casas comerciales en Chile, establece que los derechos y obligaciones de un adicional los ejerce el titular, sin necesidad de acreditar representación. En la práctica, esto significa que el titular no necesita ni puede delegar esa responsabilidad en el adicional, aunque exista un acuerdo verbal entre ambos para repartirse los pagos.
El SERNAC lo resume de forma directa en su material educativo: el responsable final de una tarjeta de crédito, adicionales incluidas, siempre es el titular. Ni una separación de pareja ni un quiebre en la relación con un hijo cambian esa obligación frente al banco. El acuerdo de quién paga qué es un asunto entre las partes, no una condición que el banco reconozca. Mientras la tarjeta adicional siga activa, cada compra sigue sumando a la deuda del titular.
Esto también importa en casos de disputa. Tribunales chilenos han revisado reclamos donde el titular alegó fraude por compras hechas con la tarjeta adicional, y han fallado en contra del consumidor cuando el patrón de gasto del adicional coincidía con compras previas ya conocidas y consentidas por el titular. La lección práctica es que el uso habitual de una tarjeta adicional, incluso sin supervisión activa, se interpreta como autorización tácita.
¿Si el adicional es tu hijo menor de edad o tu pareja adulta?
El riesgo cambia según quién use la tarjeta. Con un hijo menor de edad, el adicional funciona como una herramienta de aprendizaje supervisado: el titular sigue eligiendo el cupo, revisa el estado de cuenta y puede limitar el uso a ciertos comercios en algunos bancos. El objetivo ahí es enseñar, no compartir gasto real.
Con una pareja o un hijo adulto la situación es distinta, porque el titular pierde visibilidad del día a día. No hay supervisión activa esperada, y si la relación termina mal, la tarjeta física puede seguir circulando hasta que el titular la bloquee formalmente. En separaciones, es común que uno de los dos siga gastando semanas después de la ruptura, simplemente porque nadie pidió el bloqueo a tiempo.
Revisa hoy tu contrato de apertura para confirmar si tu tarjeta adicional tiene cupo propio o comparte el total, y activa alertas de compra en la app del banco. Si la relación con el adicional cambia, bloquea la tarjeta el mismo día, no cuando llegue el próximo estado de cuenta.